El plagio 2.0 o cómo de golpe y porrazo, se enriquece el cabronazo.

El arte de robar, tan arraigado en nuestra cultura, se ha acrecentado con la aparición de Internet y las Redes Sociales. Al parecer aquí vale todo, todo vale. Y al que le moleste, que se joda.

He de decir que en otro post (y siempre lo he defendido) comentaba que en mi opinión todo lo que se publica en internet es de dominio público. Esto es así. Siempre he considerado que cualquier artista o creador, fueraparte (que diría el otro) de las obvias compensaciones (económicas, sociales, reconocimiento, premios…) pone a disposición del púbico sus creaciones. Cuidado! Esto no quiere decir que me lo regale. Pero si está ahí… Voy a poner un ejemplo:

Entro en la web de un pintor. Veo un cuadro precioso de una joven en bicicleta con unas flores preciosas. ¡Vaya! Precisamente estoy escribiendo en mi blog un post sobre la primavera. ¡Genial! Copio y pego. ¿Esto es robo? Pues mire usted, depende. Si mi blog es personal, lo lee la familia y los amigos y, por supuesto, no tengo publicidad ni recibo un duro por él, creo que no sería robo. (Y no entro en el tema moral de citar al autor e incluir un link a su web). No creo que el pintor se molestase, es más, creo que en este caso le estaría haciendo una publicidad gratuita. Si, por otra parte, copio el cuadro, lo incluyo en el diseño de la publicidad de mi floristería, y pongo una valla de 8x3 metros en la carretera indicando la oferta del mes… Pues, mire usted… sobran comentarios.

La cuestión es que podríamos debatir de dos formas: moral y legalmente. Desgraciadamente la moral de cada uno es como la razón del otro. Es decir, que como jamás nos pondríamos de acuerdo, habría que legislar la moral, y dejaría de ser honesta.
En cuanto a la ley. Muchos desconocen que allá por 1886 se firmó por primera vez el Convenio de Berna, donde se reguló por primera vez el derecho de los autores/creadores a proteger su obra (incluso sin necesidad de registrarla en ningún organismo del tipo Registro de Patentes o registro de la Propiedad Intelectual). Apenas hay unos pocos países en el mundo que no están adheridos a este convenio.
Y aquí, una vez más, es donde nos pasamos por el forro aquello de que “el desconocimiento de la ley no exime de cumplirla”. Qué curioso, todo el mundo se sabe esta frase pero olvida algunas leyes básicas…


Ahora, aquí, repito, vale todo. Y esto ocurre por varios factores:

.- Falta de legislación. Porque los gobiernos, en realidad, hasta hace media hora no tenía ni puta idea de qué hacer.
.- Anonimato. O supuesto anonimato que nos da la falsa creencia de que no nos van a pillar.
.- Envidia. Tipical spanish. Antes me gustaba tu coche, te envidiaba, pero no se me ocurría robártelo. Ahora robar es fácil y sale barato.
.- Prepotencia. Como tengo 10.000 followers, soy una Star, y como soy una Star, hago lo que me da la gana sin preguntar y sin mirar las consecuencias. (Total, como soy una Star si algo ocurre me van a defender miss 10.000 followers. (tururú))
.- Carencia de creatividad. No todos somos artistas/creadores. No todo el mundo tiene la capacidad de crear, por mucho que nos lo creamos y nos lo diga nuestra mamá, los vecinos del quinto e incluso todos esos seguidores que nos hacen ser Star.
.- Vagancia. “Si hay que ir, se va, pero ir pa na….” Pues eso. ¿Para qué tirarme días diseñando algo que ya ha hecho otro? ¿Por qué pensar una frase para dar los buenos días si pongo en san Google “frases famosas de buenos días” y me salen mil? ¿Para qué esperar a que anochezca y captar en una foto ese instante si en IG tengo cientos similares? (podría seguir, pero eso ya es otro post)
.- Incompetencia. En último lugar, y en primera posición, la mejor de las virtudes del ladrón. Olvidad todo lo anterior. Sí, es envidioso, prepotente, vago… pero su principal problema es que no tiene ni pajolera idea de casi nada. Y lo que hace es encubrir su incompetencia con bonitos adornos. Y lo jodido es que a algunos les funciona.

Y como a algunos les funciona, pues otros lo intentan, y otros se especializan. Hay varios tipos de Ladrones 2.0.

Ladrones de guante blanco. Este es el de toda la vida. El elegante. El que roba y nadie se entera (excepto la víctima, y ni siquiera en muchos casos). No suele divulgar a los cuatro vientos su hazaña. (Por poner un ejemplo, un ladrón de este tipo utilizaría el plagio en sus presentaciones, pero jamás en su blog.)
Ladrones mu tontos. De esos que entran en el banco a robar y se les cierra la puerta. Pues también los hay 2.0. Esos estúpidos que por vaguería e incompetencia dejan los enlaces de las fotos o los links sin modificarlos y, claro está, se les pilla al vuelo. (A veces lo hacen sin saberlo, es que son tontos los pobres, así de simple.)
Ladrones negadores. ¿Qué yo qué? No, no, no. El post es mío. Yo lo escribí antes.
Ladrones plagiadores. Estos van de listos. Te cambian dos comas, incluyen un par de frases célebres, añaden a un par de amiguetes y listo, Calixto. (Estos también se creen en ocasiones que son los únicos que leen el Washington Post.)
Ladrones silenciosos. No son los que entran sin hacer ruido. En el 2.0 son los que roban y callan. Por mucho que les acuses, nada dirán. Piensan que es mejor no levantar la voz ni montar alboroto. Ya pasará, se dicen…
Ladrones fichados. A estos los conoce bien la poli 2.0. Es decir, que los conocemos todos a poco que entres en las RRSS. Les han cazado cientos de veces. De ellos se sabe que todo su contenido es robado (jamás mencionarán a la fuente porque ya es demasiado tarde para rectificar). Éstos, además de ladrones, suelen ser artistas de la suplantación y de los disfraces.
Bandas de ladrones. Sí, también las hay. Bandas organizadas. Lo que ocurre en el 2.0 es que actúan de dos formas. En grupo o de forma individual pero con el apoyo incondicional de sus secuaces (éstos serán los primeros en compartir y darle al me gusta). A veces (cada vez más frecuentemente) detrás de estas bandas hay empresas.

Hay herramientas, cada vez más, por supuesto, para saber si te han copiado/plagiado… Aquí van algunas:

Para texto (además del clásico copia/pega en Google), las que recomiendan son CopyScape, PlagiarismChecker.
Para imágenes, Google Imágenes e ImageRaider.

A todo esto (que ya comenté en otro post) eso del Copyright es un invento chino, lo advierto. Nada está protegido por derechos de autor hasta que se registre y se demuestre lo contrario. (Y nada de Convenio de Berna. Acudid a un juzgado y acogeros a eso, ya verás qué os dice el juez…). Además, tened en cuenta que cada vez que dais a aceptar en la letra pequeña de Twitter, Instagram, Facebook, Blogger, Wordpress, etc… aceptáis que podrían copiar vuestras creaciones, incluso utilizarlas con fines comerciales… Así está la cosa.

En fin. Para terminar, una vez expuesto lo exponido, digo: (espero que la frase no la haya registrado alguien ya, de ser así, no lo sabía, en serio. En serio, coño!) ¡No seáis hijosdeputa!

No hacen falta leyes, no es necesario tener razón, no es preciso ser extremista (lo mío es mío y demás, o que te robo porque me da a mí la gana). Lo único que hace falta es ser coherente, tener juicio, ser honesto, aplicar el sentido común, currar un poquito y dejad de ser unos putos vagos, educación… mejor no sigo, porque algunos ya se han perdido. 

No voy a dar las claves o hacer un decálogo de prácticas honestas 2.0. Entre otras cosas porque, como en 1.0, nos transformamos, y aunque haya leyes, normas y el sentido de la educación, cuando nos ponemos frente al volante, nos transformamos. Lo mismo ocurre con muchos cuando nos ponemos a los mandos de las RRSS.

En cualquier caso, de igual forma que pongo en mi bio de Instagram “Todas las fotos son tuyas, te las regalo”, pues este post es tuyo, te lo regalo, en serio. Haz lo que quieras con él, y en tu juicio, tu honestidad y tu generosidad está el enviarme un jamón por Navidad (o al menos mencionarme, aunque sea en Times New Roman a tamaño 4).


Y ya concluyo, agradeciendo los buenos ratos que he pasado buscando info y encontrando cosas como estas:

Ana Mata, que escribe tontunas en su blog, dedicó hace tiempo un post a “Las anécdotas más divertidas de plagio de contenidos”. Está muy bien, divertido…
Menuda aventura de Elia Guardiola! Lo cuenta en su blog con nombres y apellidos."Plagio. Ese arma de cobardes y pseudoprofesionales."
Alucinante el caso de Lele Lerele. No tiene desperdicio. "Me han plagiado. ¿Qué hacer en caso de plagio?".
A Lupe Calvo también le pasó una de esas historias para no dormir. "7º mandamiento: no te aprovecharás del trabajo ajeno"

Y hay muchas más, pero ya está…. Acabo con una frase que me acabo de inventar…. "Para vivir existen 3 métodos: mendigar, robar o realizar algo". Reflexionad.... (Bueno, venga, la frase no es mía, es del Conde de Mirabeau, pero como no tiene Twitter.... ;)

P.D.: El título es un dicho popular modificado. En realidad la frase es "De golpe y porrazo se enriquece el ladronazo". ¿Plagio, robo o inspiración?

FIN (ahora sí ;)

Culofotos, tetaselfies y otras rarezas de Instagram

No voy a decir nada nuevo, porque según muchos ya está todo escrito, inventado, y en estos tiempos que corren, hay tantos y tantos expertos y especialistas... Por ahí andan mogollón de post del tipo “10 trucos para conseguir éxito en…”. Yo no voy a dar las claves del éxito, ni los por qué de las derrotas. (Por cierto, el título sólo ha sido para captar vuestra atención y por aquello del posicionamiento googleliano y demás; qué le voy a hacer si soy de marketing y nací en el mediterráneo ;) No obstante, voy a seguir escribiendo como los porretas del dadaísmo, a ver qué sale…


Antes de entrar en materia algo más profesional, os dejo una frase que podría acompañar el pie de foto en mi IG del día: “No compréis más tierras para cultivar más vides, si ni siquiera sois capaces de cuidar las pocas viñas que tenéis plantadas. Pues es preferible una edición limitada de un buen caldo que una gran cosecha de vino de mesa”. Así que si queréis usar IG como herramienta para vuestra empresa o para vuestro nombre (la cosa esa tan chic de la marca personal), pensad qué queréis mostrar, a quién, cómo, dónde, para qué… (vamos, de 1º de esas carreras que ahora al parecer ha estudiado todo el mundo). Alla voy, a escribir cosas que ya sabéis, y otras que tal vez no...

Pongámonos en antecedentes… Instagram se crea en en 2010 y ya en 2011… Uf, me aburrooo!!! El que quiera info que busque en la Wikipedia. Bla bla bla, y llegamos a 2017, y estamos como estamos en IG por lo que hayáis leído en la wiki y por algunas cosillas más…

En cierto momento Instagram recordó a los usuarios que era una red de fotos “de ahora”, fotos reales, de “ya”, nada de plagios, de textos impresos (en fotos), etc… IG quería conservar esa esencia que permaneció pura (más o menos) con el reinado de los apppleianos, hasta que llegó el lado oscuro de Lord Android. (Eso dicen las malas lenguas). Después llegaría el “aquí vale todo”. Comenzaron los usuarios haciendo lo que les viene en gana (para eso somos usuarios y mi cuenta es mía). Entonces IG pensó en cambiar su política, y comenzó a aceptar pulpo como animal de compañía.

Lllegaron los #selfies, de todos conocidos. Al tiempo los #helfies (para mostrar peinados); los #belfies, las típicas fotos de culos que tanto dieron que hablar; los #drelfies, que son fotos tipo #selfies hechas pedo perdido, alcoholizado o drogado; los #usies, o #selfies que comparte un segundo o tercer usuario; ah, y los erotiquísimos #bikinibridge, que como su propio nombre indica es un puente a la imaginación calenturienta de los seguidores; los penúltimos en aparecer fueron los #aftersex, fotos tomadas inmediatamente después de haber practicado sexo en cualquiera de sus modalidades (un amigo me ha dicho que hay muchas); los #bedstragram nos muestran la cara sin lavar, recién despertados; y los #groufies, una originalísima forma de combinar un selfie grupal. Instagram tuvo que aceptarlo todo, todo y todo.

Y como aún no era suficiente, a la gente le dio por defender las tetas, así como lo lees. Querían tetas instagrameras, tetas por doquier, sin que nada ni nadie las censurase, porque una teta es una teta, ya sea de hombre o de mujer, y por eso, para reivindicar la libertad de los pezones al aire, se creó el hastag #freethenipple.

Al tiempo apareció la estúpida y efímera (lógicamente) moda de tirar el móvil para comprobar si seguiría funcionando después del golpe. Aquello se llamó #extremephonepinching, e incluso algunos famosos y famosillos de turno oportunistas lo pusieron en práctica.


La última, de momento (y que yo sepa), es #PhotoAss. Enseñar el culo mirando el paisaje. Al parecer una chica de Londres de 31 años conocida como Cheeky, comenzó la idea en su cuenta de instagram @cheekyexploits que ya pasa los 200.000 seguidores. (Algunos ya aprovechan para decir que es una protesta contra la ya clásica censura de IG). Yo, como buen investigador, tendré que probarlo todo, así que no os sorprendáis si próximamente me veis tirando el móvil desde el acueducto de Segovia o enseñando el culo un atardecer cualquiera.


(Y, paréntesis aparte, lo aceptó y lo aceptamos todo con anglicismos. Con lo bonita que es la palabra “autorretrato” o “fotorretrato”. Con lo chulo que quedarían los hastags del tipo #culofoto o #recienfollao. ¿Por qué nos empeñamos en mezclar consonantes a lo tonto (si además más de la mitad de los que las escriben no saben ni pronunciarlas)? ¿Queda más guay? ¿Seguro? Que me lo diga un coachinguero de esos, porque yo no lo entiendo. Cierro paréntesis.)

Y con todo lo anterior (y algo más), llegaron otras formas (válidas para unos, para otros no). Pero, al menos según mi criterio, Instagram no se ha corrompido como otras RRSS. Por supuesto que hay insultos, descalificaciones, acoso, revelación de información, vulneración de derechos, plagios y robos, saltarse los derechos de imagen, spam, etc… Pero IG es distinto en eso (muy parecido a Pínterest). Porque en IG no hay gurús tal y como se entiende en TW o FB. En Instagram cualquiera puede ser reina por un día.

Por supuesto que también tenemos #instafrikis, #lumisgram o #instaprostis, #instatroll, #instaghost, #lienfluencers y mil términos más que podríamos inventar (in English, of course). Claro que existen los buscadores de followers (generalmente provenientes de otras RRSS), el “te sigo, me sigues y te dejo de seguir y tiro porque me toca”… Hay de todo. Esto es #Instabotica y con copyright (perdón, con Instaright)!!

(Hablando de copyright y volviendo a abrir paréntesis. Veo mucho en la bio de la gente que “todas las fotos son mías” (distinto a “todas las fotos están hechas por mí”). ¿Tuyas? No te lo crees ni #jartovino. Cuando aceptaste las condiciones resulta que firmaste un contrato legal por el que Instagram podía incluso vender tus fotos y no darte ni un duro. Es decir, que nada es tuyo. Es más, nada de lo que publiques en internet es tuyo por mucho que pongas @copyright o derechos de autor, hasta que lo registres y lo hagas legalmente en alguno de los organismos oficiales del tipo registro de la Propiedad Intelectual o Registro de Patentes y Marcas, etc… (Otra cosa es la moralidad, el honor y la educación).

Pero volviendo directamente a IG, el gran error que suele cometerse (cosa que también ocurre con otras RRSS) es que pretendemos tomarnos la sopa con un tenedor. A saber, utilizamos la herramienta incorrecta para una determinada función. (La automatización en esto ha hecho mucho daño. Es muy común ver publicado el mismo contenido en todas las redes sociales y al mismo tiempo, que es peor). Porque “la pescadería es mía y en ella vendo patatas porque me da la gana”. Poniendo un ejemplo más claro: escribo un libro y subo a IG la foto de la portada y en el texto pongo el primer capítulo para vender ejemplares (IG permite hasta 2.200 caracteres.) ¿Quién va a leer todo el texto? Pues #cuatrogatos. En cambio si escojo un fragmento, un pequeño texto que llame la atención (los expertos dicen que como después de la tercera línea el texto se corta, lo ideal sería ajustarlo a eso), los interesados se buscarán la vida para encontrar el libro. Yo soy de esos amantes a la antigua (como dice la canción) que genera necesidades en vez de tratar de conseguir ventas directas.

Y las ventas (y me refiero una vez más a un producto o a ti mismo) se consiguen con un buen producto, generando necesidades a gente que las tiene o todavía no sabe que las tiene. Y para llegar a esa gente, en IG hay que currárselo (y cada vez más en el resto de RRSS). Y hay que conocer IG, cómo funciona, para qué sirve, quién lo utiliza y qué tipos de usuarios existen. Los hay de muchos tipos, no voy a mencionarlos a todos para no aburrir (además que cada uno tendrá seguramente su propia clasificación).

Y como no hacemos eso, cometemos dos errores. El primero es intentar acaparar todo, cuanto más mejor. Los malditos números. Y en la desesperada algunos están cayendo en la tentación de comprar seguidores y me gusta. Si ya lo hicieron en TW, FB y demás, ¿por qué no IG? Pues porque IG no es TW y porque ya TW no es lo que era TW, y ahora mismo ni eso funciona (que haga la prueba alguien con 100.000 seguidores y haga un #FF o que lance un tuit vendiendo algo, a ver qué pasa). Y si no optamos por eso nos pasamos todo el día siguiendo y dejando de seguir al tun tun. Y le damos al “me gusta” de todas las fotos que vemos (¿sabíais que el 60% de los likes de la publi de IG es inconsciente porque vamos dándole like sin ton ni son a todo lo que vemos? No lo digo yo, lo dice un estudio serio de una empresa seria. Buscadlo por ahí.) Y lo hacemos con la intención de que nos devuelvan el “me gusta”. Y perdemos el tiempo en sumar en vez de segmentar, de localizar y geolocalizar (gente con nuestro perfil, mismos intereses, mismo idioma (very important)…). Malditos números, repito! Y luego llega la decepción cuando tenemos 40.000 seguidores y 200 likes y vemos otra cuenta que con 3000 seguidores consigue una media de 1.500 me gusta.

El otro error (repito una vez más, si queremos vender marca o nombre), es ignorar las modas. Si se llevan los #culoselfies, pues adaptemos eso a nosotros y nuestra empresa. En serio! Si los chavales de 15 años lo están petando, pues sigamos a esos chavales, a ver qué hacen y cómo lo hacen. Mantengamos nuestro estilo, nuestra marca, nuestra personalidad, nuestros valores, por supuesto, pero no ignoremos lo que ocurre a nuestro alrededor y pretendamos que el universo gire alrededor nuestro porque somos los más guays, los mejores y los que mejor #culoselfie tenemos si ni siquiera lo hemos subido todavía.


Me mola Instagram, me mola mazo. No soy experto. No vendo mi empresa ni mi imagen. (Aunque acepto ofertas millonarias de quien quiera que le haga un estudio y me ponga a ello con su marca). Simplemente me mola, me divierte. Me encanta ver imágenes hermosas o curiosas, leer y sorprenderme con textos, conocer lugares que anoto para visitar, hablar con desconocidos y en ocasiones chapurrear idiomas con ayuda del translator y los emoticonos. La gente, al menos a la que yo sigo, se curra las fotos, son originales, divertidas, profesionales o semi, abstractas, de esas “de casualidad”, improvisadas o de pose, espontáneas, incluso malísimas, pero dicen algo, provocan, sugieren. Los textos son en ocasiones bien elegidos, currados, y por experiencia sé que no es fácil porque a veces las musas están de parranda. Instagram mola, repito.

Os contaré que hace tiempo me negaba a darle “me gusta” a ciertas fotos. Comida, moda, animalitos, selfies o en las que aparecía gente, y manías así… Pero pronto descubrí que las fotos siempre dicen algo, que hay gente detrás de cada imagen, que todo puede llegar a tener un sentido y un por qué, y que si hay una justificación para que aparezca algo a lo que antes me negaba, ahora lo pensaba dos veces. ¿Quién soy yo para juzgar? Puedo opinar, pero juzgar, jamás.(Confieso que sigo sin daerle al megusta a las publicaciones bajadas de google y similares con frases chorras y demás).

Yo “leo” Instagram cada día como un libro nuevo. ¡Es gratis!!!! Pero no paso páginas con la intención de acabar los capítulos y ser el primero de la clase en hacer los deberes. Yo leo y releo, me recreo, aprendo, corrijo… Viajo a lugares sin pagar billete. Conozco a gente… Es impresionante cómo con el tiempo se llega a “conocer” en cierta medida a los “amigos” que publican a diario. Llegas a intuir si su día ha sido bueno o malo… A veces preguntas, otras callas y simplemente le acompañas con un guiño. Instagram está vivo! (sobre todo ahora con las historias). Claro que otras redes también (algunas lo estuvieron, ahora están a falta de dos errores en el juego del ahorcado). Eso sólo se descubre cuando uno no pasa páginas al azar, cuando leemos el libro, repito, y nos ponemos en la piel del autor/fotógrafo/escritor, cuando “escuchamos”.

Las historias en Instagram están despertando en parte todo eso. (hasta que degeneren). Los anunciantes se han puesto las pilas y aparecen cada cuatro o cinco, confundiéndose con las de tus seguidores. ¿Y cuáles funcionan? Pues las que son similares, parecidas y hasta copiadas de lo que publican los instagramers de a pie.

(Por cierto… Nuevo paréntesis. Las llamadas historias, tan de moda ahora mismo, creo que tienen que mejorar algo urgentemente: las respuestas. Ahora mismo lo único que se puede hacer al tratar de responder a una historia es enviar un mensaje privado a fin de cuentas.)

Leed Instagram, disfrutadlo, conocedlo, “hablad” con él... Si hay otras pretensiones (ya sabéis: followers, likes, klout…), mal asunto. No sólo por la decepción de no alcanzar el éxito esperado, sobre todo por no disfrutarlo, por perderte tantas cosas, por no aprovechar lo que tenemos ahí… Después ya podréis poner en práctica algún plan estratégico, de marca o de ventas, pero después. A mi me mola Instagram. Me mola mi Instagram! Y por ahí se empieza…

www.instagram.com/jdediegomk

Y, cuento todo esto (y ya termino), porque varios amigos (qué digo varios, cienes y cienes de miles) me han preguntado por qué tengo tantos likes (los likes son los megusta de toda la vida, lo del dedito hacia arriba, pero que queda más chic), además de muchos comentarios. Pues tengo mi técnica, lo reconozco, mis trucos, mi fórmula secreta. Pero CocaCola y yo no vendemos. Y, sobre todo, que no tengo ni pajolera idea de por qué. Podría dármelas de gurú o de influencer instagramero, pero no. NPI. Ni puta idea. Yo entro, leo, me divierto, comento, juego, conozco, disfruto… También cuelgo fotos, a veces con textos en los que se me va la pinza y otras también… Y luego llegan los resultados. Eso es todo. (Y, cuidao, que las cifras no son las de una megaestrella, pero es verdad que los porcentajes (eso que ahora se mira mucho más que los números globales) son buenos). Por eso se me ocurrió hablar de IG, porque me mola, me mola mi Instagram. Y te invito a él, hasta que se demuestre lo contrario.

Lágrimas de cocodrilo lésbico


La isla de Lesbos aparece en La Iliada de Homero. Fue dominio de los crueles persas hasta que los guerreros de Atenas salieron victoriosos de la famosa batalla de Salamina, y las cinco ciudades de la isla fueron repartidas entre ciudadanos atenienses hasta el final de la Guerra del Peloponeso. Más tarde Alejandro Magno cambió de nuevo las tornas en la batalla de Gránico. Luego llegó la conquista de la isla por Macedonia, y Lesbos tuvo que firmar un tratado con los romanos. Las ciudades se aliaron con Mitrídates VI, rey del Ponto, hasta que los romanos desembarcaron y destruyeron Mitilene, la ciudad principal. Una vez reconstruida Mitilene fue capital de la provincia romana de Asia. Y cayó el imperio romano. Y Constantino el Grande pasó por allí. Y a lo largo de los siguientes siglos fue saqueada por esclavos, sarracenos, venecianos, e incluso nuestro ilustre Reino de Aragón. Después los bizantinos, los genoveses, los otomanos… Y en la Guerra de los Balcanes los griegos recuperaron el territorio hasta hoy. Ése es un brevísimo resumen de la historia de un territorio que ha formado parte de la humanidad desde el siglo XI a. C.

Unfollow a mogollón: La nueva estrategia en twitter



Ay pena, penita, pena! Hoy me he llevado un disgusto twitero de los gordos. Resulta que @juanmerodio e @israel_garcia me han hecho unfollow. Que yo recuerde, al menos Juan, siempre me ha seguido. No soy de tener miles de followers pero siempre presumí de tener entre mis seguidores (algunos amigos) a lo que hoy en día son las grandes estrellas del #socialmedia. Claro que soy de "la vieja escuela", como dice @calvoconbarba en un interesante post que también quiero comentar. En aquella época, en los comienzos de Twitter, todo era diferente. Todos nos seguíamos y nadie era más ni menos que nadie. Por entonces no había gurús, ni estrategias, ni marca personal ni leches.

15 preguntas para tuiteros. ChristianDvE

Desde hace algún tiempo tengo la sensación de que Twitter ha cambiado bastante, que ha degenerado en algunos aspectos y lo ha hecho para mal. Que aquella forma de tuitear de los comienzos se ha olvidado, que ahora todo el mundo busca un algo para provecho propio... Echo de menos las risas, que se cuelen en mis conversaciones para opinar, para reir, para hacer amigos... Echo en falta cierta profesionalidad, trabajo y seriedad. De todo un poco... Ahora parece qué lo que importa son otras cosas (una de las principales la cantidad). Ahora hay demasiados gurús, expertos y sabelotodo de las RRSS, porque todo el mundo quiere serlo. No sé, tal vez es cosa mía, una sensación... Por eso me he decidido a retomar esta sección (15 preguntas para tuiteros) y comprobarlo, entenderlo.
 
Pensando en quién, hablé con una amiga para que me recomendase alguien (porque como ya digo ultimamente ando bastante desconectado). Ella me respondió algo así: "¿Quieres alguien con muchos seguidores o alguien que..." "Quiero alguien que aporte respuestas interesantes, que me aporte algo" -dije sin dejarla terminar la frase. (Y, por cierto, debatimos a ese respecto durante largo tiempo, tal vez de para un post de opinión ;). El caso es que me dijo, "¿Qúe te parece Christian?". -"Había pensando en él, pero creo que anda muy liado". - "Llámale". Y así lo hice.

Se acabó la crisis

Albert Einstein dijo que “si una idea no es absurda al principio, entonces no merece la pena”. Por eso me atrevo a plantear una tontería en voz alta…

Soy de letras, pero voy a dar algunos datos, cifras concretas antes de exponer mi idea:
Hay 7.000.000 de parados.
De éstos, supuestamente 1.100.000 podrían tener derecho a la famosa “ayuda de 420 euros” (digo supuestamente porque esta cifra varía mes a mes).
El Gobierno, si concede esta subvención, tendría un gasto de 462 millones de euros al mes, lo que supone (en los hasta 18 meses que se puede cobrar) un total de 8.316 millones de euros.

Ahora bien, para la familia que la percibe es una gran ayuda, pero también hay una serie de inconvenientes:
  • Con esta ayuda el Gobierno no percibe ninguna cantidad en concepto de Seguridad Social o IRPF del trabajador.
  • El trabajador no cotiza, ni a efectos de la prestación por desempleo ni a efectos de jubilación.
  • No se crea empleo.
  • Se trata de un “gasto a fondo perdido”.
  • Las empresas/empresarios no se benefician en nada por esta ayuda. 

Payment & Shipping en Twitter

Comprar a través de Twitter pronto será una realidad. Coincidiendo con la aparición del nuevo SO de Apple, donde los afortunados usuarios del iPhone 6 podrán utilizar (cuando se revise el sistema ya que al parecer está dando fallos bastante serios) el Apple Pay, la red de microbloggin no quiere quedarse atrás y ha comenzado a incorporar en las cuentas la opción de “Payment & Shipping”. Por el momento sólo está disponible para el sistema Android, y en la versión web (pero todavía no está operativa).